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lunes, 15 de junio de 2020

DOS PROYECTOS con texto de Roland Schimmelpfennig

Dos proyectos creados en confinamiento.

"EL SHOW NO PUEDE CONTINUAR"
El cierre de los teatros durante la pandemia del Covid-19 llevó al dramaturgo alemán Roland Schimmelpfennig al ensayo que realizamos en esta producción de integrantes del #TeatroArgentino y el actor invitado Federico Aimetta.





Actor: Federico Aimetta
Diseño Sonoro: Alfredo Calvelo
Edición de Sonido: Alfredo Calvelo
Iluminación: Federico Aimetta
Coordinación: Pedro Rodríguez Laguens
Postproducción y Fotografía: Luciana Demichelis
Traducción: Claudia Billourou
Dirección: Claudia Billourou
Una producción del Teatro Argentino de La Plata. Argentina

"LA ÚLTIMA FUNCIÓN"

"Este proyecto parte de la idea de colaborar con artistas en distintos lugares del mundo para compartir ese sentimiento en común que nos detona el temporal coma del arte escénico. A partir del texto manifiesto que Roland Schimmelpfennig dió a conocer en Europa al principio de la pandemia, trabajaron con la idea de lo “teatral” en lo cotidiano, lo íntimo, para representarlo en imágenes. Descubrimos en el camino, también, la posibilidad de reconstruir escenografías en miniatura con el material real presente en casa. Integramos la presencia viva del vestuario en una bodega en Bogotá que está por cerrar debido a la crisis. Invitamos a un compositor para crear el sonido representativo de las emociones en encierro. Y contamos con la presencia en el texto de Adriana Jácome, actriz cubana radicada en Alemania, y José Sanchis Sinisterra desde su estudio en España a través de su computador. El resultado es una pieza que nos habla directamente del dolor por el teatro, las vicisitudes del confinamiento y la necesidad del reencuentro".



Dirección y montaje:Humberto Busto Dirección artística y realización de maquetas y “teatralidades” de lo cotidiano/México: Juan José Tagle Briseño Taller de vestuario y coordinación video/Colombia:Sebastián Romero Música original:Alberto Vázquez Fortis Con la participación de: Adriana Jácome, Roland Schimmelpfennig, José Sanchis Sinisterra y Humberto Busto. Traducción:Adriana Jácome Cámara Berlín:David Garbi Diseños de maquetas originales e inspirados en:Rolf Boerzik, Katrin Brack, Bob Wilson, Jan Pappelbaum y Aleksandar Denic.



viernes, 9 de noviembre de 2018

NIEBLA (drama nativo) de Nelson Mallach en el TACEC


La obra siempre lleva en sí el reflejo del artista que la crea. Por lo general les artistas de teatro independiente, en el mayor de los casos por legítimas razones de supervivencia más que por mejores condiciones para la creación, aspiran a llegar a un teatro estatal y cuando eso ocurre, lamentablemente olvidan la fuerza creativa que los llevó hasta allí traicionando su propia raíz, con el resultado de convertirse en un híbrido de su propio producto, tratando de imitar y continuar aquello que entienden les garantizará pertenecer al mundo de la financiación que miraban del otro lado de la vidriera. El teatro independiente es un arte en sí mismo con características propias. Tan potente como ignorado por medios e instituciones oficiales. Nelson Mallach permanece fiel a su convicción y su trayectoria, resiste y su resistencia conmueve tanto como su obra. 
"Niebla, drama nativo", es la pieza escénica de su autoría que llega al teatro estatal luego de dos años de intenso trabajo, ganando el Concurso TACEC 2018, una convocatoria para pensar la obra del artista Carlos Servat a través de la cual, Nelson Mallach, va mucho más allá de referir hechos pasados; en verdad lo que hace es relatarnos a nosotres mismes, nuestras miserias, nuestros miedos y nuestras tragedias desde la historia del peronismo en lo que va de 1955 a 1973; sin didactismos, sin idealizaciones, sin panfletismo, desarmando el cliché moderno de contar justamente esa historia "tan temida" y con ello nos perturba e intranquiliza, nos hace estallar en carcajadas tanto como emocionarnos profundamente en cuestión de segundos. Mallach elige con la precisión de un antiguo relojero qué contar y cómo contarlo y ejerce su fuerza inventiva desde la argumentación atemporal del contrario, de la derecha opositora, con recursos teatrales simples a la vez que insuperables.
A una impecable dirección escénica que permite a les actores expresarse en todo su clarísimo potencial alcanzando un excelente nivel homogéneo (y esto no alude únicamente a la innegable sapiencia y oficio artístico de Mallach, sino también a su ideología), se suma la elección de tres artistas de baja estatura para conformar el elenco, una opción que le permite ahondar dramáticamente en las figuras seleccionadas, y son estes actores quienes con un desempeño descomunal y admirable desarrollan la trama,  siendo capaces de pingpongnear magistral e
ininterrumpidamente  entre roles y géneros escénicos y profundizar a su vez en la obra de Servat y la fragilidad de los cuerpos que atraviesan la historia, así como los acontecimientos que ellos mismos provocan para cargarlos luego sobre sus espaldas. Desde la platea, nos divertimos, nos enternecemos, nos entusiasmamos, nos conmovemos y sentimos el peso.
Al igual que Mallach, sin deslumbrarse por el equipamiento y todo lo que pueda ofrecer un teatro oficial, clara en su objetivo, María Oswald concibió bajo su batuta, un espacio leal al teatro y no sólo el independiente, en el que dos únicos objetos ofician de escalerillas de avión, escalinata de casa presidencial, cárcel, alberge de caniches y tobogán para arrojar indeseables sin que se deterioren estética o simbólicamente en sus diferentes acepciones. Una cabeza de Evita, "la innombrable", rodeada de pedazos de cuerpos descuartizados, oficia constante y a pesar de todes quienes la habitan, enarbolan, ignoran o invaden, de palco y escenario, tácitamente presente siempre, para portar  los accidentes, los incidentes, las  circunstancias y los hechos. Suyo también es el vestuario, que con idéntico criterio logra el balance perfecto que posibilita saltar de la caricatura a la profundidad dramática más intensa.
La composición de Juan Pablo Pettoruti deambula entre el rumor presagiante de una tempestad, un terremoto, el murmullo, el alma de la niebla y la lejanía de una muchedumbre en avance. Imposible analizarla de otra manera, funciona tan bien que la incorporé como emoción.
Niebla.
Casi dos horas de vivencia pura.  El final llega al borde mismo del efectismo sin caerse. Consecuente. Tan consecuente como este equipo de trabajo y esta propuesta y tan consecuente como la decisión de Nelson Mallach quien pudiendo optar por cambios de escena a cargo del personal del teatro, decidió llevarlos adelante él mismo junto a María Ibarlín, recordándonos de dónde vienen con una tarea que habrán hecho miles de veces y dándole con eso una presencia y un rol implícitos al trabajador y a los trabajadores. Lo repito, la obra siempre lleva en sí el reflejo del artista que la crea. Bravo a todes!



Mañana sábado 10 y domingo 11, 20 hs, dos últimas funciones en el TACEC (Teatro Argentino de La Plata)

Elenco:
Rosario Alfaro, Blas Arrese Igor y Julieta Ranno
Músicos Intérpretes:
Santiago Épele en bajo
Federico
Jaureguiberry en saxo
Sebsatián Piatti en percusión
Composición y Dirección Musical:
Juan Pablo Pettoruti
Diseño de Escenografía y Vestuario: María Oswald
Diseño de Luces: Federico Genoves
Pintura de Fondo "Multitud Peronista": Carlos Servat
Asistente de Dirección: María Ibarlín
Dramaturgia y Dirección General: Nelson Mallach













martes, 10 de julio de 2018

T4 EN LA TAE. Escribe Teresa Basile.


Teresa Basile es Doctora en Letras, profesora de la cátedra de Literatura Latinoamericana de la UNLP  y Miembro del Comité Científico e Investigadora del Centro de Teoría y Crítica Literaria (IdIHCS-CONICET). Sus trabajos abordan los vínculos entre literatura, política y memoria en las literaturas de las últimas décadas. Es miembro fundador e integrante del Comité directivo de la Red de Investigación: Violencia y representación en América Latina (VYRAL- http://www.redvyral.com/); y de la Red Académica de Docencia e Investigación en Literatura Latinoamericana Katatay. Directora, junto con Enrique Foffani, de la revista Katatay. Revista crítica de Literatura latinoamericana

Foto: Luciana Demichelis

 

El Supremo Inanidario


            ¿Cómo se puede decir, significar, proferir, argumentar sobre la nada misma? ¿Cómo se habla sobre la nada o, mejor, cómo habla la nada? ¿La nada: habla? Claro que no nos referimos a la NADA del existencialista Jean Paul Sartre ni a ninguna nada metafísica tan cara a los filósofos, sino a una nadidad con minúscula y pequeña aunque con ínfulas de mayoría y protagonismo, de ocupar la escena y proferir desde el púlpito. T4 viene a decirnos que sí, que efectivamente existe una parla inane y se propone revelarnos su índole. Para escamotear su centro vacuo (su nada) se torna potente, se desenvuelve en volutas barrocas, prolifera en cadenas interminables que juntan frase tras frase. El autoritarismo, ya lo sabemos, se disfraza de gestualidad pomposa y vocifera con elocuencia, se enuncia con los puños alzados, se pinta en carteles fluor y anuncia con trompetas su buena nueva. Precisa convencer con (sin) argumentos, grabar un lema, montar un circo con espectáculos y entretenimientos, decidir por nosotros, nos exige vestir insignias para probar nuestra pertenencia o medir nuestra identidad. Penetra en los territorios, no deja terreno libre, acosa también desde el espacio.
            Si el primer hallazgo metafórico de T4 es la invención del “Supremo Inanidario”, el segundo es el trabajo desterritorializante del espacio teatral. No hay butacas ni hay asientos ni plataformas, no hay cordeles que separen ni escaleras por donde subir a las gradas. Tampoco sabemos con certeza cuándo empieza la obra ni quiénes son los actores. En algún momento, tarde o temprano, entendemos que de eso se trata: no somos el “público” de una obra sino el “pueblo” al que se dirige el SUP IN, no los espectadores sino los ciudadanos interpelados a participar, a oír los mensajes del poder, cercados por la vigilancia de una patota y el registro de las cámaras. Finalmente, el Supremo Inanidario nos muestra su rostro, la sonrisa de un emoticón, y descubrimos que estamos inmersos en las redes sociales, sujetos a los mandatos de los medios que todo lo invaden, sometidos a un maquetado al servicio del mercado. Por algo el título T4 -que remite al programa de purificación de raza del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial “Aktion T4”- alude a los intentos de formatear las subjetividades y controlar los cuerpos.
             La tercera metáfora que atraviesa T4 es el tránsito, el viaje, el deambular, con la constante presencia de valijas y azafatas de hermosos trajes amarillos en una suerte de aeropuerto un tanto destartalado y con cables pelados. El “viaje” habla y trabaja desde una lógica opuesta al vozarrón poderoso subido en el púlpito. Prefiere la deriva continua de las identidades trans, elije la confusión babélica de las lenguas (resumidas en los ideogramas chinos), adopta cambiantes registros de voz (por allí oímos una voz infantil emitida desde un cuerpo adulto o una voz masculina que sale de un cuerpo al que reconoceríamos como femenino) y pone a funcionar la autopercepción tal como argumenta una de las conejitas: “yo me autopercibo mujer”.
            Entre los tentáculos del habla inanidaria de los medios de comunicación, de las redes sociales o de los espectáculos montados por el poder y la deriva de las subjetividades trans que se resisten a anclarse en un lugar, en una identidad, en una lengua o en un sexo, parece dirimirse el lugar siempre complejo del sujeto en los tiempos que corren.

Teresa Basile

Foto: Luciana Demichelis 






T4
Idea y dramaturgia: Claudia Billourou
Diseño sonoro: Alfredo Calvelo
Dirección de escena: Claudia Billourou
Espacio: Gonzalo Monzón con Nadia Aguirre Martí, Anabella Muñoz Candia y Sebastian Scianca + cursos TAE de espacio escénico.
Iluminación: Sebastian Scianca con Gonzalo Monzón, Verónica Gómez Toresani y cursoTAE
Vestuario: Constanza Gómez con Magalí Amado  + curso TAE de sastrería
Visuales: Florencia Alonso
Coreografía: Gabriel Lugo Parodi y Samanta Assenti
Documentación fotográfica y filmaciones: Luciana Demichelis con curso TAE de fotografía.
Colaboración artística: Denise Diacinti
Asistencia de dirección: Maite Marcó
Realización: cursos TAE y equipo de sonido del Teatro Argentino de La Plata
Personas:
JS (Jefe de Seguridad)/ Showman: Emiliano Adrián Rodríguez González
S1 Mono Aceto
SEGURIDAD: Nadia Aguirre Martí, Nahuel Ortiz, Anabella Muñoz Candia, Luciana Demichelis(S5).
AZAFATA 1: Victoria Hernandez
AZAFATA 2: Mariana Moreno
AZAFATA 3: Florencia Zubieta
CONEJITA 1: Pupé Martínez
CONEJITA 2: Samanta Assenti
UNA CHICA CHINA TRANS CON AURICULARES Romeo Flamini
FUTBOLEROS: Leandro Torres, Gabriel Lugo Parodi
LA NOVIA: Julissa Erretegui
EL NOVIO (Carlos) Ernesto Kiare
LA EMPRESARIA: Maite Marcó
CLARINETISTA: Juan Aceto
MADRE DEL CLARINETISTA: Denise Diacinti
VOZ en OFF/ ALTAVOCES: Paula Pita Fortín
VOCES: Emiliano Adrián Rodríguez Gonzalez, Mono Aceto, Florencia Zubieta y Vera Calvelo (voz de niña).